PortadaNoticias 'Once' quiere ser la pequeña gran película del año
'Once' quiere ser la pequeña gran película del año
Fernando de Luis-Orueta
viernes, 17 de agosto de 2007
Fox Searchlight etá empeñada en hacer con La Academia concede el premio honorífico a Robert Altman lo mismo que el año pasado hizo con Pequeña Miss Sunshine.
Esta película irlandesa que ganó el Premio del Público en el pasado
Festival de Sundance narra la historia de amor entre un músico
callejero y una inmigrante checa. La distribuidora, después de
mantenerla a fuego lento en varias salas de EE UU gracias al
boca-oreja, le ha dado un buen empujón: una amplia camaña de publicidad
y un tour de sus protagonistas por varias ciudades y televisiones del país. De momento, AwardsDaily ya la ha incluido en su quiniela al Oscar a la mejor película.
Posiblemente la persona que más ha influido en este salto adelante ha sido Steven Spielberg, que ha dicho a un periódico que Once le ha dado sufucientes emociones para lo que queda del año. A sus autores les ha dado aún más alegrías: Glen Hansard y Marketa Irglova, sus protagonistas, aseguran que rodaron esta película sólo para tratar de lanzar su carrera musical. Y así debió ser porque el presupuesto no pasó de los 150.000 dólares. En cambio, desde que se estrenó en EE UU ha recaudado 6,5 millones: una minucia comparada con las grandes superproducciones pero mucho dinero para proyectarse sólo en 140 cines.
En España no tiene, por el momento, fecha de estreno.
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Arriesgada en su concepto, Wall-E, sin embargo, cuenta con una banda sonora poco atrevida. Thomas Newman ha recurrido en a lo que mejor se le da hacer, que es crear atmósferas sonoras con melodías que dejan más bien la sensación de que más bien el
compositor está dando rienda suelta a su experimentación habitual. Pese a ser una de las mejores
partituras del año hasta el momento, da la impresión de que Newman
podía haber trabajado otros matices.
Veo con ilusión como ya empiezan a colocarse las candilejas de este escenario remozado para la ocasión pero con la veteranía de haber visto pasar mil y una historias a través de 80 años de vida. No siempre se ha escrito la vida en el mismo lugar, pero siento como si el escenario hubiera sido siempre el mismo.