Portada Oscatlón OSCATLÓN: Partitura original |
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OSCATLÓN: Partitura original |
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David Vega
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sábado, 09 de febrero de 2008 |

La edición número 80 de los Premios de la Academia será también recordada por su música. Desde hace unos años existe una nueva generación de compositores (Dario Marianelli, Michael Giacchino, Alexandre Desplat, Alberto Iglesias, Joe Hisaishi…) que están construyendo una nueva edad de plata y los Oscar están reflejando poco a poco este fenómeno.
Tras dos años premiando incomrensiblemente a Gustavo Santaolalla por sus trabajos en Brokeback Mountain y Babel (es especialmente irritante e incomprensible el segundo de ellos, cuya escucha aislada sería una buena recomendación para todos los miembros que decidieron votarle), este año además de las nominaciones tienen tres aspectos a destacar. El primero de ellos es la preselección oculta. La Academia se está volviendo especialmente estricta con lo que denomina partitura original. El número de minutos en pantalla, su objetiva y probada originalidad son dos de los factores que están cancelando las posibilidades de muchas partituras al año. La oscarizada El aviador fue una de las que sufrió este deshonroso corte y todos los años se suceden las mismas exclusiones. Este año algunas partituras importantes como la tan laureada (y sobrevalorada) Pozos de Ambición de Jonny Greenwood y el adorado por la Academia Alan Menken, por su trabajo en Encantada fueron excluidos de toda votación.
En segundo lugar, ha habido importantes omisiones, sobre todas, las dos partituras de Desplat para Deseo, peligro y La brújula dorada que probablemente se habrán cancelado una a la otra. Pero también echamos en falta grandes trabajos de este año como el de Rupert Gregson-Williams (Bee Movie), Christopher Young (Spiderman 3), David Shire (Zodiac) o Howard Shore (Promesas del este).
Por último, es importante hablar del intrusismo en esta categoría. Este se da abiertamente todos los años en el de Mejor Canción Original. Sin embargo, son cada vez más los artistas que se quieren reconvertir en compositores por un día. Hacia rutas salvajes de Eddie Webber (ninguneado por la Academia después de todo), Grace is Gone de Clint Eastwood y Pozos de ambición de Jonny Greenwood son los casos más sonados de este año. En este sentido, se valora la rectitud de la Academia, pero cabe preguntarse si esto no les ha pasado ya con Gustavo Santaolalla.
Estamos hablando del segundo trabajo del compositor italiano con el director británico Joe Wright. Éste nos lo descubrió a todos en Orgullo y prejuicio, escrupulosa y bellísima partitura, que dio la sorpresa en las candidaturas. Las expectativas antesu regreso con Wright eran muy altas pero Marianelli las ha pulverizado. Estamos ante su obra maestra y una de las mejores partituras de los últimos años. Joe Wright delega gran parte del ritmo de la película en la música, oportunidad única para un compositor y que Marianelli aprovecha para lucirse. La conjunción entre imágenes y música es perfecta e inolvidable. Para empezar, el truco de incluir las teclas en la melodía para recrear la imaginación de Briony es brillante. Pero el resto de cortes emanan clasicismo, nostalgia y tristeza en una partitura emocionante y variada. Cortes como ‘The Cottage on the Beach’, ‘Detounement’, ‘Briony’ y ‘Elegy of Dunkirk’ son la viva huella de que estamos ante uno de las mejores partituras del cine contemporáneo. Ya ha ganado el Globo de Oro y el Oscar está prácticamente asegurado. Demos gracias que no hay Santaolallas este año.
Alberto Iglesias, repite con Marianelli su candidatura. Ellos fueron los descubrimientos del 2005 y vuelven juntos a la ceremonia. Para los españoles no es un descubrimiento. Alberto Iglesias, el mejor compositor español, lleva trabajando muchos años en nuestro cine en películas sobre todo de Pedro Almodóvar y Julio Médem. Acumula un sinfín de premios nacionales (tiene ocho goyas) e internacionales. Fernando Meirelles le ofreció El jardinero fiel y Alberto creó una de las mejores partituras del 2005 con un fuerte estilo folclórico que encandiló a la Academia. Esta vez vuelve por los mismos terrenos, salvo que en esta ocasión la cinta del director Marc Foster le adentra en los sonidos de Afganistán. Iglesias no defrauda y nos regala una trepidante y sentida partitura con guitarras en la que destacan cortes tan sólidos como ‘Opening Titles’, ‘Kite Shop’, ‘Fly a Kite’ o ‘Kite Tournament’. Si bien la partitura no es la mejor del compositor donostiarra sí es una de las grandes y, desde luego, de las que merecen el Oscar.
No sabemos qué cara se le habrá puesto a James Newton Howard cuando supo que le nominaban por esto, pero realmente es como para estar orgulloso. La Academia siempre le ha tenido en estima. Su merecidísima nominación por El bosque (2006) es una prueba de que al gremio de compositores no le importa si una película es buena o mala, ellos las escuchan todas y nominan las mejores. Sin embargo, no se entiende que su excelente partitura el año pasado para La joven del agua no fuera nominada. Newton Howard ha estado ocupado este año creando partituras más importantes como Soy Leyenda, The Lookout, La guerra de Charlie Wilson, The Great Debaters o la maravillosa The Water Horse. Desafortunadamente para él, Michael Clayton es su trabajo más flojo pero también la película que más éxito ha tenido. La partitura sirve bien a las imágenes pero sus tonalidades son demasiado etéreas para una escucha aislada.
Michael Giacchino, una de las promesas de la música de cine, obtiene por fin aquí su primera candidatura. Es un compositor que no es ajeno a los cinéfilos. Se ha creado una buena base de fans entre los aficionados a la música de cine. Muchos lo descubrimos en Los increíbles, partitura que para muchos los académicos se olvidaron en un cajón. De esta forma obtiene su recompensa por una divertida y variadísima partitura. La película da mucho juego y Giacchino riza el rizo. Su música derrocha frescura, rapidez. Todo aderezado con su toque jazzístico, tan característico del compositor, pero sin perder la referencia de que la película transcurre en Francia. El corte ‘End Creditouilles’ resume eficazmente todo lo mejor de esta gran banda sonora que es para muchos la mejor partitura de 2007.
Marco Beltrami es uno de esos compositores, como Christopher Young, que están ahí y que trabajan para muchas películas pero que no son muy nominables y no por su calidad. Se trata de una música altamente expresiva que sirve a las imágenes como un guante. Beltrami ya había rozado el western con Los tres entierros de Melquiades Estrada pero esta vez, el compositor norteamericano decide experimentar con los arquetipos de la música western. Para ello utiliza sobre todo, guitarras y eléctricas para conformar el ambiente sonoro más íntimo y alternativo de lo que cabría esperar en un western de estas características. El resultado es bastante positivo creando una atmósfera inquietante, rebosante de autenticidad que casa perfectamente con las imágenes. Beltrami explosiona melodías en cada corte de gran impacto y belleza. Es la nota de color en la lista de nominadas. Desde aquí aplaudimos esta nominación que nos recuerda que el gremio de académicos hace los deberes y cada año se escuchan la mayoría de los trabajos. Destacamos el excelente corte ‘Ben Takes the Stage’.
Quíen ganará: Expiación
Quíen debería ganar: Expiación
Su quiniela:
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OJO!!!! VEAN LA PELICULA EN TIERRAS DE HOMBRES(North Country) al final de la pelicula para ser exactos cuando estan en juicio se escucha la musica de Gustavo Santaolalla, es la misma MUSICA que uso en BABEL tambien al final de la pelicula cuando trasladan Cate Blanchett en eliciptero al hospital..